Buenos días pandas,
¡No os imagináis de lo qué es capaz nuestro Max! Se nota que no nació ayer…
He leído por alguna parte que lo que hice está prohibido…
Prohibido quizá no, ¡pero injusto! Por suerte tus trucos sucios no te han llevado a ninguna parte. Voy a contarles lo que pasó. Ya os dije que hacía días que no sabía nada de Max. En realidad no fue hasta el día en el que teníamos que enfrentar a nuestros Pokopets en la carrera que no nos vimos las caras. ¡Eso me llamó especialmente la atención! Pensé que huyó por miedo a una nueva derrota en otro país…o que le había pasado algo horrible. Pero nada de eso. Ayer Max se presentó en la carrera como si no pasara nada y me miró con una sonrisa de oreja a oreja. “¿Estás preparada para cepilllarme los dientes? “, y ese fue su recibimiento. Entonces me di cuenta de que había gato encerrado… si no Max no estaría tan seguro de su visctoria. ¿Pero el qué? Yo fui con Dancy y mi Stella y me coloqué en la posición de salida a esperar a Max y a su Cuddle. Dancy desplegó sus alas y se puso cómoda para liberar tensiones. Diez minutos, y ni rastro de Max. ¿Quizá se había echado atrás en el último minuto? Pero entonces al fin llegó Max con un Cuddle muy raro, fuera de lo normal ¿Por qué? Os lo cuento mañana. Así podéis también suponer si Max jugó limpio o es un tramposo de cuidado. ¿Alguna idea?
Ojito al parche
Ella y Max

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